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Por TYGER14386
Hace 6 años / Respuestas: 6 / Lecturas: 6537

Criaturas y algunos dioses de la mitología mexicana (mayas, aztecas, mexicas)

Algunas de estas criaturas son provenientes de la historia prehispánica y de leyendas contemporáneas, México también tiene qué mostrar su mitología. Aquí os dejo algunos de los seres mitológicos de algunas civilizaciones del pasado de México como los aztecas, los mexicas, los mayas....... Incluyendo también algunos dioses aunque no los pondré todos ya que la lista es bastante extensa:

Ahuizotl 

Criaturas y algunos dioses de la mitología mexicana (mayas, aztecas, mexicas)

Considerado dentro de la mitología mexica como un monstruo acuático, aunque al parecer, se trata de un animal hoy extinto del Lago de Texcoco, emparentado con las Nutrias y por su rareza mitificado tanto en hábitos como aspecto.

La descripción del animal fue hecha por los informantes de Fray Bernardino de Sahagún y es la siguiente:

Era una criatura con forma de perro, manos de mono y con una larga cola que terminaba en una mano y con la que ahogaba a los incautos. Estaba al servicio de los dioses del agua, por lo que la víctima solo podía ser tocada por los sacerdotes luego de haber sido sacada del agua. Era símbolo de mala suerte y desgracia. En ocasiones el ahuizotl lloraba como un niño atrayendo a quien se atreviese a ver de dónde procedía el sonido.

Tlaltecuhtli



 Tlaltecuhtli es un nombre masculino, pero los textos suelen referirse a ella como una diosa, y las imágenes nos ofrecen a una figura femenina en cuclillas. También ha aparecido como una figura monstruosa con bocas por todo el cuerpo. Las imágenes de Tlaltecuhtli aparecen, más que nada, en la arquitectura y escultura azteca.

De acuerdo con fuentes no determinadas, Tlaltecuhtli se describe como un monstruo marino que vivío en el océano después del cuarto diluvio, ella es una encarnación del caos que asolaba antes de su creación.

La creación del mundo no hubiera sido posible sin Tlaltecuhtli. Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, que rivalizaban, planeaban la creación de un nuevo moundo, pero quedaron horrorizados al ver por primera vez a Tlaltecuhtli: ella no solo tenía enormes colmillos, sino también en sus codos, rodillas y demás articulaciones. Entre ambos decidieron que el nuevo mundo no sobreviviría con semejante criatura, por lo que decidieron matarla.

Chaneque



 Los chaneques, (del náhuatl, "los que habitan en lugares peligrosos") o ("dueños de la casa"), son criaturas asociadas al inframundo cuya principal actividad es cuidar los montes y los animales silvestres; presenta diferentes aspectos, de los cuales destaca el de pequeño hombre (o mujer). Estos seres habitan los bosques y selvas y cuidan de manantiales, árboles y animales silvestres. 

Se cree que son capaces de asustar a la gente y hacerles perder su tonalli, el espíritu asociado con el día de su nacimiento, lo que si no es corregido mediante un ritual destinado a recuperar el tonalli perdido puede ocasionar la muerte del individuo, dejan huellas blancas. 

En la actualidad, en el Sureste de México, los chaneques son espíritus traviesos con aspecto de niños que esconden cosas y se aparecen a la gente distrayéndolos para hacerles perder el camino o desaparecerlos; Una creencia popular era la de usar la ropa al revés al andar solo por el monte para evitar que los chaneques lo atraparan y se lo llevaran.

Cipactli/Tlaltecuhtli 



Cipactli, criatura marina de género indefinido parte cocodrilo y parte pez con complexión anfibia. Estaba siempre hambrienta y en cada junta que unía sus 18 cuerpos había una boca adornándola, según la leyenda el dios Tezcatlipoca sacrificó un pie al utilizarlo como cebo para atraerla y junto al dios Quetzalcoatl crearon la tierra firme usando el cuerpo de esta criatura.

Tepeyóllotl





Tepeyóllotl (en náhuatl: tepeyollotl, ‘corazón del monte) en la mitología mexica, es el dios de las montañas y de los ecos, patrono de los jaguares.

Tepeyóllotl es considerado el dios en forma de jaguar que corresponde a una de las manifestaciones del dios Tezcatlipoca, conclusión a la que se ha llegado a causa de su representación física, ya que lleva consigo el espejo humeante y el anauatl o pectoral característicos de la imagen de Tezcatlipoca. También se le conoce como el dios de los terremotos y perturbaciones sísmicas de acuerdo al intérprete del Códice Telleriano-Remensis, cuyo nombre se desconoce.

Tezcatlipoca



Tezcatlipoca (en náhuatl: Tezcatlipoca, ‘Espejo negro que humea’) en la mitología mexica (y otros pueblos mesoamericanos de habla náhuatl), es el señor del cielo y de la tierra, fuente de vida, tutela y amparo del hombre, origen del poder y la felicidad, dueño de las batallas, omnipresente, fuerte e invisible. Entre los nahuas, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca son dualidad y antagonía. Quetzalcóatl es llamado también Tezcatlipoca blanco en tanto que el color de Tezcatlipoca es el negro.

Ometéotl, el creador, el principio dual, masculino y femenino, en la cultura nahuatl, viviendo en el decimotercero cielo, engendró cuatro hijos: el primero fue Yayauhqui Tezcatlipoca, el segundo Tlatlauhqui Tezcatlipoca, el tercero fue el Tezouhqui Tezcatlipoca también conocido como Huitzilopochtli, y el cuarto, el Iztac Tezcatlipoca o Quetzalcóatl.

Nahual



Nahual o nagual, incluso nawal, (en náhuatl: nahualli, ‘oculto, escondido, disfraz’), dentro de las creencias mesoamericanas, es una especie de brujo o ser sobrenatural que tiene la capacidad de tomar forma animal. 

De acuerdo con algunas tradiciones, se dice que cada persona, al momento de nacer, tiene ya el espíritu de un animal, que se encarga de protegerlo y guiarlo. Estos espíritus usualmente se manifiestan sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que tomó a la persona como su protegida. 

Una mujer cuyo nahual fuese un cenzontle tendrá una voz privilegiada para el canto, pero no todos tienen un contacto tan leve: se cree que los brujos y chamanes del centro de Mesoamérica pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les da una serie de ventajas que ellos saben aprovechar, la visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote pasan a ser herramientas de estos videntes e incluso se afirma que algunos, más preparados, pueden adquirir incluso la forma de sus nahuales y utilizar esta habilidad de diversas formas, no todas ellas bienintencionadas, según la tradición popular.

Huitzilopochtli





Huitzilopochtli era considerado en la cultura mexicana como el dios del sol, era uno de los cuatro hijos de Tezcatlipoca.

según la leyenda, Huitzilopochtli nació de Coatlicue u Omecíhuatl, la Madre Tierra, quien quedó embarazada por medio de una bola de plumas o algodón azulino que cayó del cielo mientras barría los templos de la sierra de Tollan. Sus 400 hermanos al notar el embarazo de su madre y a instancias de su hermana Coyolxauhqui, decidieron ejecutar al hijo al nacer para ocultar la supuesta deshonra, al ser Huitzilopochtli un hijo no natural de su padre, Mixcóatl u Ometecuhtli. 

Pero Huitzilopochtli nació y tomó a la mítica arma Xiuhcóatl (serpiente de fuego) entre sus manos, venció y mató fácilmente a Coyolxauhqui y los Centzonhuitznahua , dónde Coyolxauhqui quedó desmembrada al caer por las laderas de la montaña mitológica llamada Coatépec. Huitzilopochtli tomó la cabeza de su hermana y la arrojó al cielo, con lo que se convirtió en la Luna, siendo Huitzilopochtli el nuevo Sol.

Coatlicue



Coatlicue (en náhuatl: cōātlicuē, ‘la que tiene su falda de serpientes’) en la mitología mexica es la diosa de la fertilidad, patrona de la vida y de la muerte, guía del renacimiento, la madre gestante de Huitzilopochtli, y era venerada como la madre de los dioses, entre sus atributos era representada como una mujer usando una falda de serpientes. Tiene los pechos caídos, que simbolizan la fertilidad y un collar de manos y corazones humanos que fueron arrancados de las víctimas de sus sacrificios. Su esposo era Mixcoatl.

Quetzalcoatl



Quetzalcóatl, es una de las principales deidades de las civilizaciones prehispánicas, presente en casi toda la Mesoamérica del siglo XV, que tiene desde su origen, un sin fin de misterios: considerado por diferentes historias como un hombre, un mito o una leyenda.

El origen de su nombre parte del náhuatl y significa “Quetzal”, ave de hermoso plumaje y “Coatl” que quiere decir serpiente, derivando en lo que comúnmente se conoce como la “Serpiente Emplumada”. Esta deidad fue una de las más populares en la tradición prehispánica, hace referencia a la unión de las aguas pluviales y las terrestres, lo cual, entre los pueblos agrícolas, era indispensable para su sobrevivencia, por lo que marcaba el origen de la vida misma.

Cuenta la leyenda que cuando la creación del mundo había terminado, los dioses y humanos vivían en armonía, todos eran felices, a excepción del dios Quetzalcóatl que veía con enojo como los humanos eran subyugados por los demás dioses. Por lo que decidió adoptar la condición humana para compartirles el conocimiento y el arte que poseían las deidades.

Al llegar al mundo de los humanos vagó por muchas tierras hasta llegar a Tollan, lugar que se dice, actualmente está en México dentro del Estado de Hidalgo. A su arribo se estaba ofreciendo un sacrificio en honor de su hermano Tezcatlipoca, y enfurecido por esta barbaridad, detuvo la ejecución.   

El sacerdote que realizaba el sacrificio, gritó furioso, mientras el cielo se tornaba gris con nubes que anunciaban una gran tormenta, rayos y truenos. Quetzalcóalt los calmó y les dijo que mientras él estuviera en Tollan la ciudad florecería como ninguna.

Acto seguido alzó las manos al cielo y los vientos empezaron a soplar, despejando las nubes. Desde ese entonces, los hombres quisieron rendirle culto como a una deidad. Rechazó cualquier clase de lujo y los invitó a vivir con humildad y a aprender con la pureza del alma.

Criaturas de la mitología maya

Los Balames: Tenebrosos guardianes de los cuatro puntos cardinales



Los Balames son los guardianes mayas de los cuatro puntos cardinales en la Tierra. Ancianos altos y tenebrosos, de largas y blancas barbas, sus rostros poseen una expresión intimidante. Aunque carecen de alas, vuelan a sorprendente velocidad; su vestimenta consiste de una larga túnica flotante, sandalias y sombrero. Son grandes fumadores y se dice que las estrellas fugaces que vemos surcar en el espacio, son en realidad los cabos de sus cigarros que arrojan desde el cielo.

Se cree que los Balames son buenos y malos a la vez, ya que cuidan de las milpas de aquellos que les hacen ofrendas, aunque descuartizan a quienes los ignoran o se burlan de sus poderes. Se conoce que se alimentan de niños, de cuyas almas continúan viviendo.

Como guardianes de los cuatro puntos cardinales, protegen a los pueblos de huracanes y enfermedades pestilentes. Se citan unos a otros por medio de pitazos agudísimos que el oído del hombre no podría tolerar: cuando se han reunido, luchan contra las fuerzas malignas que tratan de asaltar a la población. Las señales de estas luchas se observan a la mañana siguiente en los árboles destrozados y en las profundas grietas abiertas en la tierra.

Culcalkin, el sacerdote sin cabeza



El 10 de noviembre de 1896, tres esclavos mayas se fugaron de una hacienda cercana al pueblo de Ticul, hartos de ser golpeados y humillados por sus amos en tiempos de una deplorable servidumbre humana. Eran hombres enfermos y hambrientos, y ansiaban encontrar un lugar donde pasar la noche y tomar algún alimento para después continuar rumbo a la ciudad de Mérida.

Alrededor de las 11 P.M., una inesperada visión en medio del camino les heló la sangre en las venas: de pie, ante ellos, estaba un silencioso hombre descabezado, vestido con un capote negro. Una vez pasado el susto, los valientes viajeros procedieron a enfrentársele, blandiendo sus machetes, mas de pronto el fantasma desapareció en lo obscuro de la noche, en medio de un repentino ventarrón que sacudió los árboles. Todavía impresionados, los tres hombres celebraron una breve ceremonia en la que sacrificaron un pajarillo; y rezando oraciones en maya y en español, dieron gracias a los dioses por haber salvado su vida.

Además de estar decapitado, el Culcalkin tiene los ojos en el pecho y camina con paso de ganso extendiendo los brazos al andar. Habita en vestigios de sepulturas y en antiguos conventos arruinados.

Che Uinic: El abominable hombre de los bosques

“El hombre de los bosques” es una criatura altísima y su enorme cuerpo luce sólido y musculoso, pero la verdad es que carece de huesos y coyunturas. Por este motivo, el gigante no puede tenderse en el suelo para dormir, ya que nunca podría incorporarse, o lo haría con grandísima dificultad. Duerme, pues, de pie o recostado en el tronco de los árboles. Sus pies están invertidos, es decir, con los talones por delante y los dedos por detrás. Su voz es como el ruido del trueno.

Camina con mucho esfuerzo apoyándose en un inmenso bastón que es en realidad el tronco de un árbol. Su platillo favorito son los viajeros extraviados, a quienes tiende trampas en la selva. Para escapar de sus garras, existe un ardid infalible que recomiendan los sabios mayas: el viajero deberá cortar una rama verde de un árbol, y agitándola, iniciará una danza un tanto ridícula que hará reír a carcajadas al gigante, quien finalmente rodará por el suelo. Ya caído, por la falta de coyunturas y de huesos no podrá levantarse, momento que aprovechará el viajero para escapar con toda tranquilidad.

Dtundtuncan: Un extraño pájaro del mal.



El Dtundtuncan sólo tiene una pata y adolece de ojos, en cuyo lugar se advierten negras cuencas vacías. Es un pajarraco corpulento y de lustroso plumaje, que no sabe cantar y apenas puede emitir un horrible graznido como el cuervo. Durante centurias empolló sus huevos en las húmedas estancias de los edificios de Tulum o Chichén Itzá, pero cuando los expedicionarios comenzaron a frecuentarlos en el primer tercio del siglo XIX, abandonó las ruinas y se fue a vivir a lo más profundo del monte. Sólo se le ve, volando muy alto en el cielo, ciertas tardes, casi al anochecer, como esperando la hora del sueño de los niños, para envenenarlos soplándoles el viento helado de la muerte en la boca.

Los viejos sabios mayas explican con poéticas palabras que Dtundtuncan significa “el que va por el cielo”, y que en realidad, este pájaro repulsivo es sólo una de las transmutaciones del demonio Kakasbal, cuyos poderes de transformación son ilimitados. También se le conoce como Kakaschuch, palabra que quiere decir “pájaro del mal”.

El Kakasbal



Es el más horrible de los seres fabulosos mayas: monstruo peludo, posee cuernos y grandes orejas, incontables brazos y pies y garras de cuervo. Su cuerpo está formado por órganos de diferentes animales que se odian entre sí; sus ojos relampaguean y su voz es un sordo sonido gutural. Una serpiente o un lagarto suelen constituir su cola. Al caminar, deja tras de sí un desolado rastro de árboles destrozados y animales muertos. Su funesta presencia la perciben todos los sentidos a la vez, por lo que es aconsejable alejarse cuanto antes de sus dominios, para no respirar el vaho de su aliento ponzoñoso.

El Kakasbal es criatura de la noche y aborrece la luz del sol; en sus andanzas envenena las plantas, arruina las cosechas y provoca las pestes y las hambrunas. Es enemigo natural del hombre, cuya carne hace añicos con sus poderosos colmillos. A los niños pequeños los envenena para beberse su sangre. Posee también el poder de adoptar diversas formas, y puede transformarse lo mismo en un obscuro pájaro del mal, que en un diminuto insecto o en un hombre perfectamente desarrollado. En cierto momento pudiera ser, de alguna manera, todos los seres que amenazan la solitaria existencia del hombre maya.

Ek Chapat: Sus siete cabezas, sus cien pies, y sus indescifrables acertijos



El Ek Chapat solía habitar en lo más enmarañado de la selva, y acostumbraba devorar a todo aquel incauto que se atreviera a acercarse a su guarida. Por esto, los viejos caminantes de Yucatán procuraban mantenerse siempre alejados de los dominios de esta patética criatura de siete cabezas, cien pies y grandes poderes maléficos.

El Ek Chapat (cuyo nombre se traduce como el “Señor Escolopendra”), aguardaba con admirable paciencia el paso de los caminantes por su guarida, y los acosaba con acertijos indescifrables que tenían que adivinar para poder continuar su camino. Si el caminante fallaba en resolverlos, era desollado y devorado vivo por las siete cabezas del monstruo.

A través de los siglos nadie nunca logró adivinar los acertijos del Ek Chapat, por lo que los antiguos caminos mayas (sac-bé), que todavía existen, se llenaron de huesos y calaveras de sus infinitas víctimas.
Un memorable día cierto afortunado viajero, seguramente auxiliado por un dios propicio, pudo descifrar finalmente aquellos embrollados enigmas, ganándose de este modo el derecho de compartir los poderes inmensos del Ek Chapat.

Los burlescos fantasmas dométicos



Entre los fantasmas chocarreros de los mayas se encuentran el Bokol H´otoch, el cual asume la figura de un zorro para producir ciertos ruidos debajo de la tierra por la noche, con el objeto de asustar a la gente.

El Uay-cot es habitante de las paredes de las casas y suele jugarle bromas a los campesinos lanzándoles piedras y otras chucherías. A veces toma la forma de pájaro. Es conocido como “el brujo de las paredes”.

El Yankopek es un fantasma cordial, morador perpetuo de los cántaros.

El Xbolonthoroch es uno de los duendes más traviesos, siempre dispuesto a impedirles conciliar el sueño a los moradores de las casas. Los viejos cronistas del siglo XIX lo describían como un fantasma casero que no hace mal y es invisible, y que posee (como un eco) la propiedad de repetir durante la noche, los ruidos que se han hecho en el día.

El H-Wayak´: Un quebrantahuesos.



Observado desde alguna distancia, el H-wayak´ da la impresión de ser un hombre común, pero a medida que se nos va aproximando, se agiganta hasta alcanzar una estatura monumental.
El H-Wayak´, como la mayoría de los gigantes mayas, es cruel y desalmado, y practica el rompimiento de huesos entre los seres humanos. Se sabe de una señora que al anochecer salió al patio de su casa para recoger la ropa lavada tendida sobre unas sogas. El H-Wayak´ llegó en el más absoluto silencio hasta la señora y, agarrándola son sus poderosas manos, la aporreó brutalmente hasta romperle las piernas.

El H-Wayak´ es una criatura de terrible genio, y cuando no consigue atrapar a algún ser humano para romperle los huesos, se desquita arrancando los árboles de raíz, para luego despedazarlos con sus poderosas manos.

MENCIONES
@LordKing10 Aquí dejo mis anteriores temas: Conoce todas las criaturas de la mitología nordica Conoce algunas de las criaturas de la mitología egipcia Conoce el bestiario mitológico griego
EDITADO EL 26-08-2017 / 19:57 (EDITADO 1 VEZ)
9 VOTOS
NataStyleLove19668Hace 6 años1
Faltan los espeluznantes seres misteriosos que nunca han subido un videotutorial a Youtube.
LordKing1010679Hace 6 años2
De aqui también puedo aprovechar para sacar algún dibujo. Excelente post!!
Megabiciao1857Hace 6 años3
9/10 falta Chocapic
Weaponlord553Hace 6 años4
@TYGER
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Algunas de estas criaturas son provenientes de la historia prehispánica y de leyendas contemporáneas, México también tiene qué mostrar su mitología. Aquí os dejo algunos de los seres mitológicos de algunas civilizaciones del pasado de México como los aztecas, los mexicas, los mayas....... Incluyendo también algunos dioses aunque no los pondré todos ya que la lista es bastante extensa: Ahuizotl Considerado dentro de la mitología mexica como un monstruo acuático, aunque al parecer, se trata de un animal hoy extinto del Lago de Texcoco, emparentado con las Nutrias y por su rareza mitificado tanto en hábitos como aspecto. La descripción del animal fue hecha por los informantes de Fray Bernardino de Sahagún y es la siguiente: Era una criatura con forma de perro, manos de mono y con una larga cola que terminaba en una mano y con la que ahogaba a los incautos. Estaba al servicio de los dioses del agua, por lo que la víctima solo podía ser tocada por los sacerdotes luego de haber sido sacada del agua. Era símbolo de mala suerte y desgracia. En ocasiones el ahuizotl lloraba como un niño atrayendo a quien se atreviese a ver de dónde procedía el sonido. Tlaltecuhtli Tlaltecuhtli es un nombre masculino, pero los textos suelen referirse a ella como una diosa, y las imágenes nos ofrecen a una figura femenina en cuclillas. También ha aparecido como una figura monstruosa con bocas por todo el cuerpo. Las imágenes de Tlaltecuhtli aparecen, más que nada, en la arquitectura y escultura azteca. De acuerdo con fuentes no determinadas, Tlaltecuhtli se describe como un monstruo marino que vivío en el océano después del cuarto diluvio, ella es una encarnación del caos que asolaba antes de su creación. La creación del mundo no hubiera sido posible sin Tlaltecuhtli. Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, que rivalizaban, planeaban la creación de un nuevo moundo, pero quedaron horrorizados al ver por primera vez a Tlaltecuhtli: ella no solo tenía enormes colmillos, sino también en sus codos, rodillas y demás articulaciones. Entre ambos decidieron que el nuevo mundo no sobreviviría con semejante criatura, por lo que decidieron matarla. Chaneque Los chaneques, (del náhuatl, "los que habitan en lugares peligrosos") o ("dueños de la casa"), son criaturas asociadas al inframundo cuya principal actividad es cuidar los montes y los animales silvestres; presenta diferentes aspectos, de los cuales destaca el de pequeño hombre (o mujer). Estos seres habitan los bosques y selvas y cuidan de manantiales, árboles y animales silvestres. Se cree que son capaces de asustar a la gente y hacerles perder su tonalli, el espíritu asociado con el día de su nacimiento, lo que si no es corregido mediante un ritual destinado a recuperar el tonalli perdido puede ocasionar la muerte del individuo, dejan huellas blancas. En la actualidad, en el Sureste de México, los chaneques son espíritus traviesos con aspecto de niños que esconden cosas y se aparecen a la gente distrayéndolos para hacerles perder el camino o desaparecerlos; Una creencia popular era la de usar la ropa al revés al andar solo por el monte para evitar que los chaneques lo atraparan y se lo llevaran. Cipactli/Tlaltecuhtli Cipactli, criatura marina de género indefinido parte cocodrilo y parte pez con complexión anfibia. Estaba siempre hambrienta y en cada junta que unía sus 18 cuerpos había una boca adornándola, según la leyenda el dios Tezcatlipoca sacrificó un pie al utilizarlo como cebo para atraerla y junto al dios Quetzalcoatl crearon la tierra firme usando el cuerpo de esta criatura. Tepeyóllotl Tepeyóllotl (en náhuatl: tepeyollotl, ‘corazón del monte) en la mitología mexica, es el dios de las montañas y de los ecos, patrono de los jaguares. Tepeyóllotl es considerado el dios en forma de jaguar que corresponde a una de las manifestaciones del dios Tezcatlipoca, conclusión a la que se ha llegado a causa de su representación física, ya que lleva consigo el espejo humeante y el anauatl o pectoral característicos de la imagen de Tezcatlipoca. También se le conoce como el dios de los terremotos y perturbaciones sísmicas de acuerdo al intérprete del Códice Telleriano-Remensis, cuyo nombre se desconoce. Tezcatlipoca Tezcatlipoca (en náhuatl: Tezcatlipoca, ‘Espejo negro que humea’) en la mitología mexica (y otros pueblos mesoamericanos de habla náhuatl), es el señor del cielo y de la tierra, fuente de vida, tutela y amparo del hombre, origen del poder y la felicidad, dueño de las batallas, omnipresente, fuerte e invisible. Entre los nahuas, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca son dualidad y antagonía. Quetzalcóatl es llamado también Tezcatlipoca blanco en tanto que el color de Tezcatlipoca es el negro. Ometéotl, el creador, el principio dual, masculino y femenino, en la cultura nahuatl, viviendo en el decimotercero cielo, engendró cuatro hijos: el primero fue Yayauhqui Tezcatlipoca, el segundo Tlatlauhqui Tezcatlipoca, el tercero fue el Tezouhqui Tezcatlipoca también conocido como Huitzilopochtli, y el cuarto, el Iztac Tezcatlipoca o Quetzalcóatl. Nahual Nahual o nagual, incluso nawal, (en náhuatl: nahualli, ‘oculto, escondido, disfraz’), dentro de las creencias mesoamericanas, es una especie de brujo o ser sobrenatural que tiene la capacidad de tomar forma animal. De acuerdo con algunas tradiciones, se dice que cada persona, al momento de nacer, tiene ya el espíritu de un animal, que se encarga de protegerlo y guiarlo. Estos espíritus usualmente se manifiestan sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que tomó a la persona como su protegida. Una mujer cuyo nahual fuese un cenzontle tendrá una voz privilegiada para el canto, pero no todos tienen un contacto tan leve: se cree que los brujos y chamanes del centro de Mesoamérica pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les da una serie de ventajas que ellos saben aprovechar, la visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote pasan a ser herramientas de estos videntes e incluso se afirma que algunos, más preparados, pueden adquirir incluso la forma de sus nahuales y utilizar esta habilidad de diversas formas, no todas ellas bienintencionadas, según la tradición popular. Huitzilopochtli Huitzilopochtli era considerado en la cultura mexicana como el dios del sol, era uno de los cuatro hijos de Tezcatlipoca. según la leyenda, Huitzilopochtli nació de Coatlicue u Omecíhuatl, la Madre Tierra, quien quedó embarazada por medio de una bola de plumas o algodón azulino que cayó del cielo mientras barría los templos de la sierra de Tollan. Sus 400 hermanos al notar el embarazo de su madre y a instancias de su hermana Coyolxauhqui, decidieron ejecutar al hijo al nacer para ocultar la supuesta deshonra, al ser Huitzilopochtli un hijo no natural de su padre, Mixcóatl u Ometecuhtli. Pero Huitzilopochtli nació y tomó a la mítica arma Xiuhcóatl (serpiente de fuego) entre sus manos, venció y mató fácilmente a Coyolxauhqui y los Centzonhuitznahua , dónde Coyolxauhqui quedó desmembrada al caer por las laderas de la montaña mitológica llamada Coatépec. Huitzilopochtli tomó la cabeza de su hermana y la arrojó al cielo, con lo que se convirtió en la Luna, siendo Huitzilopochtli el nuevo Sol. Coatlicue Coatlicue (en náhuatl: cōātlicuē, ‘la que tiene su falda de serpientes’) en la mitología mexica es la diosa de la fertilidad, patrona de la vida y de la muerte, guía del renacimiento, la madre gestante de Huitzilopochtli, y era venerada como la madre de los dioses, entre sus atributos era representada como una mujer usando una falda de serpientes. Tiene los pechos caídos, que simbolizan la fertilidad y un collar de manos y corazones humanos que fueron arrancados de las víctimas de sus sacrificios. Su esposo era Mixcoatl. Quetzalcoatl Quetzalcóatl, es una de las principales deidades de las civilizaciones prehispánicas, presente en casi toda la Mesoamérica del siglo XV, que tiene desde su origen, un sin fin de misterios: considerado por diferentes historias como un hombre, un mito o una leyenda. El origen de su nombre parte del náhuatl y significa “Quetzal”, ave de hermoso plumaje y “Coatl” que quiere decir serpiente, derivando en lo que comúnmente se conoce como la “Serpiente Emplumada”. Esta deidad fue una de las más populares en la tradición prehispánica, hace referencia a la unión de las aguas pluviales y las terrestres, lo cual, entre los pueblos agrícolas, era indispensable para su sobrevivencia, por lo que marcaba el origen de la vida misma. Cuenta la leyenda que cuando la creación del mundo había terminado, los dioses y humanos vivían en armonía, todos eran felices, a excepción del dios Quetzalcóatl que veía con enojo como los humanos eran subyugados por los demás dioses. Por lo que decidió adoptar la condición humana para compartirles el conocimiento y el arte que poseían las deidades. Al llegar al mundo de los humanos vagó por muchas tierras hasta llegar a Tollan, lugar que se dice, actualmente está en México dentro del Estado de Hidalgo. A su arribo se estaba ofreciendo un sacrificio en honor de su hermano Tezcatlipoca, y enfurecido por esta barbaridad, detuvo la ejecución. El sacerdote que realizaba el sacrificio, gritó furioso, mientras el cielo se tornaba gris con nubes que anunciaban una gran tormenta, rayos y truenos. Quetzalcóalt los calmó y les dijo que mientras él estuviera en Tollan la ciudad florecería como ninguna. Acto seguido alzó las manos al cielo y los vientos empezaron a soplar, despejando las nubes. Desde ese entonces, los hombres quisieron rendirle culto como a una deidad. Rechazó cualquier clase de lujo y los invitó a vivir con humildad y a aprender con la pureza del alma. Criaturas de la mitología maya Los Balames: Tenebrosos guardianes de los cuatro puntos cardinales Los Balames son los guardianes mayas de los cuatro puntos cardinales en la Tierra. Ancianos altos y tenebrosos, de largas y blancas barbas, sus rostros poseen una expresión intimidante. Aunque carecen de alas, vuelan a sorprendente velocidad; su vestimenta consiste de una larga túnica flotante, sandalias y sombrero. Son grandes fumadores y se dice que las estrellas fugaces que vemos surcar en el espacio, son en realidad los cabos de sus cigarros que arrojan desde el cielo. Se cree que los Balames son buenos y malos a la vez, ya que cuidan de las milpas de aquellos que les hacen ofrendas, aunque descuartizan a quienes los ignoran o se burlan de sus poderes. Se conoce que se alimentan de niños, de cuyas almas continúan viviendo. Como guardianes de los cuatro puntos cardinales, protegen a los pueblos de huracanes y enfermedades pestilentes. Se citan unos a otros por medio de pitazos agudísimos que el oído del hombre no podría tolerar: cuando se han reunido, luchan contra las fuerzas malignas que tratan de asaltar a la población. Las señales de estas luchas se observan a la mañana siguiente en los árboles destrozados y en las profundas grietas abiertas en la tierra. Culcalkin, el sacerdote sin cabeza El 10 de noviembre de 1896, tres esclavos mayas se fugaron de una hacienda cercana al pueblo de Ticul, hartos de ser golpeados y humillados por sus amos en tiempos de una deplorable servidumbre humana. Eran hombres enfermos y hambrientos, y ansiaban encontrar un lugar donde pasar la noche y tomar algún alimento para después continuar rumbo a la ciudad de Mérida. Alrededor de las 11 P.M., una inesperada visión en medio del camino les heló la sangre en las venas: de pie, ante ellos, estaba un silencioso hombre descabezado, vestido con un capote negro. Una vez pasado el susto, los valientes viajeros procedieron a enfrentársele, blandiendo sus machetes, mas de pronto el fantasma desapareció en lo obscuro de la noche, en medio de un repentino ventarrón que sacudió los árboles. Todavía impresionados, los tres hombres celebraron una breve ceremonia en la que sacrificaron un pajarillo; y rezando oraciones en maya y en español, dieron gracias a los dioses por haber salvado su vida. Además de estar decapitado, el Culcalkin tiene los ojos en el pecho y camina con paso de ganso extendiendo los brazos al andar. Habita en vestigios de sepulturas y en antiguos conventos arruinados. Che Uinic: El abominable hombre de los bosques “El hombre de los bosques” es una criatura altísima y su enorme cuerpo luce sólido y musculoso, pero la verdad es que carece de huesos y coyunturas. Por este motivo, el gigante no puede tenderse en el suelo para dormir, ya que nunca podría incorporarse, o lo haría con grandísima dificultad. Duerme, pues, de pie o recostado en el tronco de los árboles. Sus pies están invertidos, es decir, con los talones por delante y los dedos por detrás. Su voz es como el ruido del trueno. Camina con mucho esfuerzo apoyándose en un inmenso bastón que es en realidad el tronco de un árbol. Su platillo favorito son los viajeros extraviados, a quienes tiende trampas en la selva. Para escapar de sus garras, existe un ardid infalible que recomiendan los sabios mayas: el viajero deberá cortar una rama verde de un árbol, y agitándola, iniciará una danza un tanto ridícula que hará reír a carcajadas al gigante, quien finalmente rodará por el suelo. Ya caído, por la falta de coyunturas y de huesos no podrá levantarse, momento que aprovechará el viajero para escapar con toda tranquilidad. Dtundtuncan: Un extraño pájaro del mal. El Dtundtuncan sólo tiene una pata y adolece de ojos, en cuyo lugar se advierten negras cuencas vacías. Es un pajarraco corpulento y de lustroso plumaje, que no sabe cantar y apenas puede emitir un horrible graznido como el cuervo. Durante centurias empolló sus huevos en las húmedas estancias de los edificios de Tulum o Chichén Itzá, pero cuando los expedicionarios comenzaron a frecuentarlos en el primer tercio del siglo XIX, abandonó las ruinas y se fue a vivir a lo más profundo del monte. Sólo se le ve, volando muy alto en el cielo, ciertas tardes, casi al anochecer, como esperando la hora del sueño de los niños, para envenenarlos soplándoles el viento helado de la muerte en la boca. Los viejos sabios mayas explican con poéticas palabras que Dtundtuncan significa “el que va por el cielo”, y que en realidad, este pájaro repulsivo es sólo una de las transmutaciones del demonio Kakasbal, cuyos poderes de transformación son ilimitados. También se le conoce como Kakaschuch, palabra que quiere decir “pájaro del mal”. El Kakasbal Es el más horrible de los seres fabulosos mayas: monstruo peludo, posee cuernos y grandes orejas, incontables brazos y pies y garras de cuervo. Su cuerpo está formado por órganos de diferentes animales que se odian entre sí; sus ojos relampaguean y su voz es un sordo sonido gutural. Una serpiente o un lagarto suelen constituir su cola. Al caminar, deja tras de sí un desolado rastro de árboles destrozados y animales muertos. Su funesta presencia la perciben todos los sentidos a la vez, por lo que es aconsejable alejarse cuanto antes de sus dominios, para no respirar el vaho de su aliento ponzoñoso. El Kakasbal es criatura de la noche y aborrece la luz del sol; en sus andanzas envenena las plantas, arruina las cosechas y provoca las pestes y las hambrunas. Es enemigo natural del hombre, cuya carne hace añicos con sus poderosos colmillos. A los niños pequeños los envenena para beberse su sangre. Posee también el poder de adoptar diversas formas, y puede transformarse lo mismo en un obscuro pájaro del mal, que en un diminuto insecto o en un hombre perfectamente desarrollado. En cierto momento pudiera ser, de alguna manera, todos los seres que amenazan la solitaria existencia del hombre maya. Ek Chapat: Sus siete cabezas, sus cien pies, y sus indescifrables acertijos El Ek Chapat solía habitar en lo más enmarañado de la selva, y acostumbraba devorar a todo aquel incauto que se atreviera a acercarse a su guarida. Por esto, los viejos caminantes de Yucatán procuraban mantenerse siempre alejados de los dominios de esta patética criatura de siete cabezas, cien pies y grandes poderes maléficos. El Ek Chapat (cuyo nombre se traduce como el “Señor Escolopendra”), aguardaba con admirable paciencia el paso de los caminantes por su guarida, y los acosaba con acertijos indescifrables que tenían que adivinar para poder continuar su camino. Si el caminante fallaba en resolverlos, era desollado y devorado vivo por las siete cabezas del monstruo. A través de los siglos nadie nunca logró adivinar los acertijos del Ek Chapat, por lo que los antiguos caminos mayas (sac-bé), que todavía existen, se llenaron de huesos y calaveras de sus infinitas víctimas. Un memorable día cierto afortunado viajero, seguramente auxiliado por un dios propicio, pudo descifrar finalmente aquellos embrollados enigmas, ganándose de este modo el derecho de compartir los poderes inmensos del Ek Chapat. Los burlescos fantasmas dométicos Entre los fantasmas chocarreros de los mayas se encuentran el Bokol H´otoch, el cual asume la figura de un zorro para producir ciertos ruidos debajo de la tierra por la noche, con el objeto de asustar a la gente. El Uay-cot es habitante de las paredes de las casas y suele jugarle bromas a los campesinos lanzándoles piedras y otras chucherías. A veces toma la forma de pájaro. Es conocido como “el brujo de las paredes”. El Yankopek es un fantasma cordial, morador perpetuo de los cántaros. El Xbolonthoroch es uno de los duendes más traviesos, siempre dispuesto a impedirles conciliar el sueño a los moradores de las casas. Los viejos cronistas del siglo XIX lo describían como un fantasma casero que no hace mal y es invisible, y que posee (como un eco) la propiedad de repetir durante la noche, los ruidos que se han hecho en el día. El H-Wayak´: Un quebrantahuesos. Observado desde alguna distancia, el H-wayak´ da la impresión de ser un hombre común, pero a medida que se nos va aproximando, se agiganta hasta alcanzar una estatura monumental. El H-Wayak´, como la mayoría de los gigantes mayas, es cruel y desalmado, y practica el rompimiento de huesos entre los seres humanos. Se sabe de una señora que al anochecer salió al patio de su casa para recoger la ropa lavada tendida sobre unas sogas. El H-Wayak´ llegó en el más absoluto silencio hasta la señora y, agarrándola son sus poderosas manos, la aporreó brutalmente hasta romperle las piernas. El H-Wayak´ es una criatura de terrible genio, y cuando no consigue atrapar a algún ser humano para romperle los huesos, se desquita arrancando los árboles de raíz, para luego despedazarlos con sus poderosas manos.
MENCIONES
@LordKing10 Aquí dejo mis anteriores temas: Conoce todas las criaturas de la mitología nordica Conoce algunas de las criaturas de la mitología egipcia Conoce el bestiario mitológico griego
Tengo el presentimiento de que mucha gente se va a copiar de tu trabajo (si no es una copia ya)
TYGER14386Hace 6 años5
@Weaponlord
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@TYGER
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Algunas de estas criaturas son provenientes de la historia prehispánica y de leyendas contemporáneas, México también tiene qué mostrar su mitología. Aquí os dejo algunos de los seres mitológicos de algunas civilizaciones del pasado de México como los aztecas, los mexicas, los mayas....... Incluyendo también algunos dioses aunque no los pondré todos ya que la lista es bastante extensa: Ahuizotl Considerado dentro de la mitología mexica como un monstruo acuático, aunque al parecer, se trata de un animal hoy extinto del Lago de Texcoco, emparentado con las Nutrias y por su rareza mitificado tanto en hábitos como aspecto. La descripción del animal fue hecha por los informantes de Fray Bernardino de Sahagún y es la siguiente: Era una criatura con forma de perro, manos de mono y con una larga cola que terminaba en una mano y con la que ahogaba a los incautos. Estaba al servicio de los dioses del agua, por lo que la víctima solo podía ser tocada por los sacerdotes luego de haber sido sacada del agua. Era símbolo de mala suerte y desgracia. En ocasiones el ahuizotl lloraba como un niño atrayendo a quien se atreviese a ver de dónde procedía el sonido. Tlaltecuhtli Tlaltecuhtli es un nombre masculino, pero los textos suelen referirse a ella como una diosa, y las imágenes nos ofrecen a una figura femenina en cuclillas. También ha aparecido como una figura monstruosa con bocas por todo el cuerpo. Las imágenes de Tlaltecuhtli aparecen, más que nada, en la arquitectura y escultura azteca. De acuerdo con fuentes no determinadas, Tlaltecuhtli se describe como un monstruo marino que vivío en el océano después del cuarto diluvio, ella es una encarnación del caos que asolaba antes de su creación. La creación del mundo no hubiera sido posible sin Tlaltecuhtli. Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, que rivalizaban, planeaban la creación de un nuevo moundo, pero quedaron horrorizados al ver por primera vez a Tlaltecuhtli: ella no solo tenía enormes colmillos, sino también en sus codos, rodillas y demás articulaciones. Entre ambos decidieron que el nuevo mundo no sobreviviría con semejante criatura, por lo que decidieron matarla. Chaneque Los chaneques, (del náhuatl, "los que habitan en lugares peligrosos") o ("dueños de la casa"), son criaturas asociadas al inframundo cuya principal actividad es cuidar los montes y los animales silvestres; presenta diferentes aspectos, de los cuales destaca el de pequeño hombre (o mujer). Estos seres habitan los bosques y selvas y cuidan de manantiales, árboles y animales silvestres. Se cree que son capaces de asustar a la gente y hacerles perder su tonalli, el espíritu asociado con el día de su nacimiento, lo que si no es corregido mediante un ritual destinado a recuperar el tonalli perdido puede ocasionar la muerte del individuo, dejan huellas blancas. En la actualidad, en el Sureste de México, los chaneques son espíritus traviesos con aspecto de niños que esconden cosas y se aparecen a la gente distrayéndolos para hacerles perder el camino o desaparecerlos; Una creencia popular era la de usar la ropa al revés al andar solo por el monte para evitar que los chaneques lo atraparan y se lo llevaran. Cipactli/Tlaltecuhtli Cipactli, criatura marina de género indefinido parte cocodrilo y parte pez con complexión anfibia. Estaba siempre hambrienta y en cada junta que unía sus 18 cuerpos había una boca adornándola, según la leyenda el dios Tezcatlipoca sacrificó un pie al utilizarlo como cebo para atraerla y junto al dios Quetzalcoatl crearon la tierra firme usando el cuerpo de esta criatura. Tepeyóllotl Tepeyóllotl (en náhuatl: tepeyollotl, ‘corazón del monte) en la mitología mexica, es el dios de las montañas y de los ecos, patrono de los jaguares. Tepeyóllotl es considerado el dios en forma de jaguar que corresponde a una de las manifestaciones del dios Tezcatlipoca, conclusión a la que se ha llegado a causa de su representación física, ya que lleva consigo el espejo humeante y el anauatl o pectoral característicos de la imagen de Tezcatlipoca. También se le conoce como el dios de los terremotos y perturbaciones sísmicas de acuerdo al intérprete del Códice Telleriano-Remensis, cuyo nombre se desconoce. Tezcatlipoca Tezcatlipoca (en náhuatl: Tezcatlipoca, ‘Espejo negro que humea’) en la mitología mexica (y otros pueblos mesoamericanos de habla náhuatl), es el señor del cielo y de la tierra, fuente de vida, tutela y amparo del hombre, origen del poder y la felicidad, dueño de las batallas, omnipresente, fuerte e invisible. Entre los nahuas, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca son dualidad y antagonía. Quetzalcóatl es llamado también Tezcatlipoca blanco en tanto que el color de Tezcatlipoca es el negro. Ometéotl, el creador, el principio dual, masculino y femenino, en la cultura nahuatl, viviendo en el decimotercero cielo, engendró cuatro hijos: el primero fue Yayauhqui Tezcatlipoca, el segundo Tlatlauhqui Tezcatlipoca, el tercero fue el Tezouhqui Tezcatlipoca también conocido como Huitzilopochtli, y el cuarto, el Iztac Tezcatlipoca o Quetzalcóatl. Nahual Nahual o nagual, incluso nawal, (en náhuatl: nahualli, ‘oculto, escondido, disfraz’), dentro de las creencias mesoamericanas, es una especie de brujo o ser sobrenatural que tiene la capacidad de tomar forma animal. De acuerdo con algunas tradiciones, se dice que cada persona, al momento de nacer, tiene ya el espíritu de un animal, que se encarga de protegerlo y guiarlo. Estos espíritus usualmente se manifiestan sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que tomó a la persona como su protegida. Una mujer cuyo nahual fuese un cenzontle tendrá una voz privilegiada para el canto, pero no todos tienen un contacto tan leve: se cree que los brujos y chamanes del centro de Mesoamérica pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les da una serie de ventajas que ellos saben aprovechar, la visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote pasan a ser herramientas de estos videntes e incluso se afirma que algunos, más preparados, pueden adquirir incluso la forma de sus nahuales y utilizar esta habilidad de diversas formas, no todas ellas bienintencionadas, según la tradición popular. Huitzilopochtli Huitzilopochtli era considerado en la cultura mexicana como el dios del sol, era uno de los cuatro hijos de Tezcatlipoca. según la leyenda, Huitzilopochtli nació de Coatlicue u Omecíhuatl, la Madre Tierra, quien quedó embarazada por medio de una bola de plumas o algodón azulino que cayó del cielo mientras barría los templos de la sierra de Tollan. Sus 400 hermanos al notar el embarazo de su madre y a instancias de su hermana Coyolxauhqui, decidieron ejecutar al hijo al nacer para ocultar la supuesta deshonra, al ser Huitzilopochtli un hijo no natural de su padre, Mixcóatl u Ometecuhtli. Pero Huitzilopochtli nació y tomó a la mítica arma Xiuhcóatl (serpiente de fuego) entre sus manos, venció y mató fácilmente a Coyolxauhqui y los Centzonhuitznahua , dónde Coyolxauhqui quedó desmembrada al caer por las laderas de la montaña mitológica llamada Coatépec. Huitzilopochtli tomó la cabeza de su hermana y la arrojó al cielo, con lo que se convirtió en la Luna, siendo Huitzilopochtli el nuevo Sol. Coatlicue Coatlicue (en náhuatl: cōātlicuē, ‘la que tiene su falda de serpientes’) en la mitología mexica es la diosa de la fertilidad, patrona de la vida y de la muerte, guía del renacimiento, la madre gestante de Huitzilopochtli, y era venerada como la madre de los dioses, entre sus atributos era representada como una mujer usando una falda de serpientes. Tiene los pechos caídos, que simbolizan la fertilidad y un collar de manos y corazones humanos que fueron arrancados de las víctimas de sus sacrificios. Su esposo era Mixcoatl. Quetzalcoatl Quetzalcóatl, es una de las principales deidades de las civilizaciones prehispánicas, presente en casi toda la Mesoamérica del siglo XV, que tiene desde su origen, un sin fin de misterios: considerado por diferentes historias como un hombre, un mito o una leyenda. El origen de su nombre parte del náhuatl y significa “Quetzal”, ave de hermoso plumaje y “Coatl” que quiere decir serpiente, derivando en lo que comúnmente se conoce como la “Serpiente Emplumada”. Esta deidad fue una de las más populares en la tradición prehispánica, hace referencia a la unión de las aguas pluviales y las terrestres, lo cual, entre los pueblos agrícolas, era indispensable para su sobrevivencia, por lo que marcaba el origen de la vida misma. Cuenta la leyenda que cuando la creación del mundo había terminado, los dioses y humanos vivían en armonía, todos eran felices, a excepción del dios Quetzalcóatl que veía con enojo como los humanos eran subyugados por los demás dioses. Por lo que decidió adoptar la condición humana para compartirles el conocimiento y el arte que poseían las deidades. Al llegar al mundo de los humanos vagó por muchas tierras hasta llegar a Tollan, lugar que se dice, actualmente está en México dentro del Estado de Hidalgo. A su arribo se estaba ofreciendo un sacrificio en honor de su hermano Tezcatlipoca, y enfurecido por esta barbaridad, detuvo la ejecución. El sacerdote que realizaba el sacrificio, gritó furioso, mientras el cielo se tornaba gris con nubes que anunciaban una gran tormenta, rayos y truenos. Quetzalcóalt los calmó y les dijo que mientras él estuviera en Tollan la ciudad florecería como ninguna. Acto seguido alzó las manos al cielo y los vientos empezaron a soplar, despejando las nubes. Desde ese entonces, los hombres quisieron rendirle culto como a una deidad. Rechazó cualquier clase de lujo y los invitó a vivir con humildad y a aprender con la pureza del alma. Criaturas de la mitología maya Los Balames: Tenebrosos guardianes de los cuatro puntos cardinales Los Balames son los guardianes mayas de los cuatro puntos cardinales en la Tierra. Ancianos altos y tenebrosos, de largas y blancas barbas, sus rostros poseen una expresión intimidante. Aunque carecen de alas, vuelan a sorprendente velocidad; su vestimenta consiste de una larga túnica flotante, sandalias y sombrero. Son grandes fumadores y se dice que las estrellas fugaces que vemos surcar en el espacio, son en realidad los cabos de sus cigarros que arrojan desde el cielo. Se cree que los Balames son buenos y malos a la vez, ya que cuidan de las milpas de aquellos que les hacen ofrendas, aunque descuartizan a quienes los ignoran o se burlan de sus poderes. Se conoce que se alimentan de niños, de cuyas almas continúan viviendo. Como guardianes de los cuatro puntos cardinales, protegen a los pueblos de huracanes y enfermedades pestilentes. Se citan unos a otros por medio de pitazos agudísimos que el oído del hombre no podría tolerar: cuando se han reunido, luchan contra las fuerzas malignas que tratan de asaltar a la población. Las señales de estas luchas se observan a la mañana siguiente en los árboles destrozados y en las profundas grietas abiertas en la tierra. Culcalkin, el sacerdote sin cabeza El 10 de noviembre de 1896, tres esclavos mayas se fugaron de una hacienda cercana al pueblo de Ticul, hartos de ser golpeados y humillados por sus amos en tiempos de una deplorable servidumbre humana. Eran hombres enfermos y hambrientos, y ansiaban encontrar un lugar donde pasar la noche y tomar algún alimento para después continuar rumbo a la ciudad de Mérida. Alrededor de las 11 P.M., una inesperada visión en medio del camino les heló la sangre en las venas: de pie, ante ellos, estaba un silencioso hombre descabezado, vestido con un capote negro. Una vez pasado el susto, los valientes viajeros procedieron a enfrentársele, blandiendo sus machetes, mas de pronto el fantasma desapareció en lo obscuro de la noche, en medio de un repentino ventarrón que sacudió los árboles. Todavía impresionados, los tres hombres celebraron una breve ceremonia en la que sacrificaron un pajarillo; y rezando oraciones en maya y en español, dieron gracias a los dioses por haber salvado su vida. Además de estar decapitado, el Culcalkin tiene los ojos en el pecho y camina con paso de ganso extendiendo los brazos al andar. Habita en vestigios de sepulturas y en antiguos conventos arruinados. Che Uinic: El abominable hombre de los bosques “El hombre de los bosques” es una criatura altísima y su enorme cuerpo luce sólido y musculoso, pero la verdad es que carece de huesos y coyunturas. Por este motivo, el gigante no puede tenderse en el suelo para dormir, ya que nunca podría incorporarse, o lo haría con grandísima dificultad. Duerme, pues, de pie o recostado en el tronco de los árboles. Sus pies están invertidos, es decir, con los talones por delante y los dedos por detrás. Su voz es como el ruido del trueno. Camina con mucho esfuerzo apoyándose en un inmenso bastón que es en realidad el tronco de un árbol. Su platillo favorito son los viajeros extraviados, a quienes tiende trampas en la selva. Para escapar de sus garras, existe un ardid infalible que recomiendan los sabios mayas: el viajero deberá cortar una rama verde de un árbol, y agitándola, iniciará una danza un tanto ridícula que hará reír a carcajadas al gigante, quien finalmente rodará por el suelo. Ya caído, por la falta de coyunturas y de huesos no podrá levantarse, momento que aprovechará el viajero para escapar con toda tranquilidad. Dtundtuncan: Un extraño pájaro del mal. El Dtundtuncan sólo tiene una pata y adolece de ojos, en cuyo lugar se advierten negras cuencas vacías. Es un pajarraco corpulento y de lustroso plumaje, que no sabe cantar y apenas puede emitir un horrible graznido como el cuervo. Durante centurias empolló sus huevos en las húmedas estancias de los edificios de Tulum o Chichén Itzá, pero cuando los expedicionarios comenzaron a frecuentarlos en el primer tercio del siglo XIX, abandonó las ruinas y se fue a vivir a lo más profundo del monte. Sólo se le ve, volando muy alto en el cielo, ciertas tardes, casi al anochecer, como esperando la hora del sueño de los niños, para envenenarlos soplándoles el viento helado de la muerte en la boca. Los viejos sabios mayas explican con poéticas palabras que Dtundtuncan significa “el que va por el cielo”, y que en realidad, este pájaro repulsivo es sólo una de las transmutaciones del demonio Kakasbal, cuyos poderes de transformación son ilimitados. También se le conoce como Kakaschuch, palabra que quiere decir “pájaro del mal”. El Kakasbal Es el más horrible de los seres fabulosos mayas: monstruo peludo, posee cuernos y grandes orejas, incontables brazos y pies y garras de cuervo. Su cuerpo está formado por órganos de diferentes animales que se odian entre sí; sus ojos relampaguean y su voz es un sordo sonido gutural. Una serpiente o un lagarto suelen constituir su cola. Al caminar, deja tras de sí un desolado rastro de árboles destrozados y animales muertos. Su funesta presencia la perciben todos los sentidos a la vez, por lo que es aconsejable alejarse cuanto antes de sus dominios, para no respirar el vaho de su aliento ponzoñoso. El Kakasbal es criatura de la noche y aborrece la luz del sol; en sus andanzas envenena las plantas, arruina las cosechas y provoca las pestes y las hambrunas. Es enemigo natural del hombre, cuya carne hace añicos con sus poderosos colmillos. A los niños pequeños los envenena para beberse su sangre. Posee también el poder de adoptar diversas formas, y puede transformarse lo mismo en un obscuro pájaro del mal, que en un diminuto insecto o en un hombre perfectamente desarrollado. En cierto momento pudiera ser, de alguna manera, todos los seres que amenazan la solitaria existencia del hombre maya. Ek Chapat: Sus siete cabezas, sus cien pies, y sus indescifrables acertijos El Ek Chapat solía habitar en lo más enmarañado de la selva, y acostumbraba devorar a todo aquel incauto que se atreviera a acercarse a su guarida. Por esto, los viejos caminantes de Yucatán procuraban mantenerse siempre alejados de los dominios de esta patética criatura de siete cabezas, cien pies y grandes poderes maléficos. El Ek Chapat (cuyo nombre se traduce como el “Señor Escolopendra”), aguardaba con admirable paciencia el paso de los caminantes por su guarida, y los acosaba con acertijos indescifrables que tenían que adivinar para poder continuar su camino. Si el caminante fallaba en resolverlos, era desollado y devorado vivo por las siete cabezas del monstruo. A través de los siglos nadie nunca logró adivinar los acertijos del Ek Chapat, por lo que los antiguos caminos mayas (sac-bé), que todavía existen, se llenaron de huesos y calaveras de sus infinitas víctimas. Un memorable día cierto afortunado viajero, seguramente auxiliado por un dios propicio, pudo descifrar finalmente aquellos embrollados enigmas, ganándose de este modo el derecho de compartir los poderes inmensos del Ek Chapat. Los burlescos fantasmas dométicos Entre los fantasmas chocarreros de los mayas se encuentran el Bokol H´otoch, el cual asume la figura de un zorro para producir ciertos ruidos debajo de la tierra por la noche, con el objeto de asustar a la gente. El Uay-cot es habitante de las paredes de las casas y suele jugarle bromas a los campesinos lanzándoles piedras y otras chucherías. A veces toma la forma de pájaro. Es conocido como “el brujo de las paredes”. El Yankopek es un fantasma cordial, morador perpetuo de los cántaros. El Xbolonthoroch es uno de los duendes más traviesos, siempre dispuesto a impedirles conciliar el sueño a los moradores de las casas. Los viejos cronistas del siglo XIX lo describían como un fantasma casero que no hace mal y es invisible, y que posee (como un eco) la propiedad de repetir durante la noche, los ruidos que se han hecho en el día. El H-Wayak´: Un quebrantahuesos. Observado desde alguna distancia, el H-wayak´ da la impresión de ser un hombre común, pero a medida que se nos va aproximando, se agiganta hasta alcanzar una estatura monumental. El H-Wayak´, como la mayoría de los gigantes mayas, es cruel y desalmado, y practica el rompimiento de huesos entre los seres humanos. Se sabe de una señora que al anochecer salió al patio de su casa para recoger la ropa lavada tendida sobre unas sogas. El H-Wayak´ llegó en el más absoluto silencio hasta la señora y, agarrándola son sus poderosas manos, la aporreó brutalmente hasta romperle las piernas. El H-Wayak´ es una criatura de terrible genio, y cuando no consigue atrapar a algún ser humano para romperle los huesos, se desquita arrancando los árboles de raíz, para luego despedazarlos con sus poderosas manos.
MENCIONES
@LordKing10 Aquí dejo mis anteriores temas: Conoce todas las criaturas de la mitología nordica Conoce algunas de las criaturas de la mitología egipcia Conoce el bestiario mitológico griego
Tengo el presentimiento de que mucha gente se va a copiar de tu trabajo (si no es una copia ya)
Te aseguró que mi tema no es un copia y pega He tardado 4 días en hacerlo y me he metido en 20 páginas para recopilar información. Por poco me revienta la cabeza Aunque si alguien copiara esto no me importaría ya que yo lo he hecho miles de veces . Eso si, agradecería que quien lo copie ponga al final de donde lo ha sacado y así no atribuirse méritos
Weaponlord553Hace 6 años6
@TYGER
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@Weaponlord
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Algunas de estas criaturas son provenientes de la historia prehispánica y de leyendas contemporáneas, México también tiene qué mostrar su mitología. Aquí os dejo algunos de los seres mitológicos de algunas civilizaciones del pasado de México como los aztecas, los mexicas, los mayas....... Incluyendo también algunos dioses aunque no los pondré todos ya que la lista es bastante extensa: Ahuizotl Considerado dentro de la mitología mexica como un monstruo acuático, aunque al parecer, se trata de un animal hoy extinto del Lago de Texcoco, emparentado con las Nutrias y por su rareza mitificado tanto en hábitos como aspecto. La descripción del animal fue hecha por los informantes de Fray Bernardino de Sahagún y es la siguiente: Era una criatura con forma de perro, manos de mono y con una larga cola que terminaba en una mano y con la que ahogaba a los incautos. Estaba al servicio de los dioses del agua, por lo que la víctima solo podía ser tocada por los sacerdotes luego de haber sido sacada del agua. Era símbolo de mala suerte y desgracia. En ocasiones el ahuizotl lloraba como un niño atrayendo a quien se atreviese a ver de dónde procedía el sonido. Tlaltecuhtli Tlaltecuhtli es un nombre masculino, pero los textos suelen referirse a ella como una diosa, y las imágenes nos ofrecen a una figura femenina en cuclillas. También ha aparecido como una figura monstruosa con bocas por todo el cuerpo. Las imágenes de Tlaltecuhtli aparecen, más que nada, en la arquitectura y escultura azteca. De acuerdo con fuentes no determinadas, Tlaltecuhtli se describe como un monstruo marino que vivío en el océano después del cuarto diluvio, ella es una encarnación del caos que asolaba antes de su creación. La creación del mundo no hubiera sido posible sin Tlaltecuhtli. Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, que rivalizaban, planeaban la creación de un nuevo moundo, pero quedaron horrorizados al ver por primera vez a Tlaltecuhtli: ella no solo tenía enormes colmillos, sino también en sus codos, rodillas y demás articulaciones. Entre ambos decidieron que el nuevo mundo no sobreviviría con semejante criatura, por lo que decidieron matarla. Chaneque Los chaneques, (del náhuatl, "los que habitan en lugares peligrosos") o ("dueños de la casa"), son criaturas asociadas al inframundo cuya principal actividad es cuidar los montes y los animales silvestres; presenta diferentes aspectos, de los cuales destaca el de pequeño hombre (o mujer). Estos seres habitan los bosques y selvas y cuidan de manantiales, árboles y animales silvestres. Se cree que son capaces de asustar a la gente y hacerles perder su tonalli, el espíritu asociado con el día de su nacimiento, lo que si no es corregido mediante un ritual destinado a recuperar el tonalli perdido puede ocasionar la muerte del individuo, dejan huellas blancas. En la actualidad, en el Sureste de México, los chaneques son espíritus traviesos con aspecto de niños que esconden cosas y se aparecen a la gente distrayéndolos para hacerles perder el camino o desaparecerlos; Una creencia popular era la de usar la ropa al revés al andar solo por el monte para evitar que los chaneques lo atraparan y se lo llevaran. Cipactli/Tlaltecuhtli Cipactli, criatura marina de género indefinido parte cocodrilo y parte pez con complexión anfibia. Estaba siempre hambrienta y en cada junta que unía sus 18 cuerpos había una boca adornándola, según la leyenda el dios Tezcatlipoca sacrificó un pie al utilizarlo como cebo para atraerla y junto al dios Quetzalcoatl crearon la tierra firme usando el cuerpo de esta criatura. Tepeyóllotl Tepeyóllotl (en náhuatl: tepeyollotl, ‘corazón del monte) en la mitología mexica, es el dios de las montañas y de los ecos, patrono de los jaguares. Tepeyóllotl es considerado el dios en forma de jaguar que corresponde a una de las manifestaciones del dios Tezcatlipoca, conclusión a la que se ha llegado a causa de su representación física, ya que lleva consigo el espejo humeante y el anauatl o pectoral característicos de la imagen de Tezcatlipoca. También se le conoce como el dios de los terremotos y perturbaciones sísmicas de acuerdo al intérprete del Códice Telleriano-Remensis, cuyo nombre se desconoce. Tezcatlipoca Tezcatlipoca (en náhuatl: Tezcatlipoca, ‘Espejo negro que humea’) en la mitología mexica (y otros pueblos mesoamericanos de habla náhuatl), es el señor del cielo y de la tierra, fuente de vida, tutela y amparo del hombre, origen del poder y la felicidad, dueño de las batallas, omnipresente, fuerte e invisible. Entre los nahuas, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca son dualidad y antagonía. Quetzalcóatl es llamado también Tezcatlipoca blanco en tanto que el color de Tezcatlipoca es el negro. Ometéotl, el creador, el principio dual, masculino y femenino, en la cultura nahuatl, viviendo en el decimotercero cielo, engendró cuatro hijos: el primero fue Yayauhqui Tezcatlipoca, el segundo Tlatlauhqui Tezcatlipoca, el tercero fue el Tezouhqui Tezcatlipoca también conocido como Huitzilopochtli, y el cuarto, el Iztac Tezcatlipoca o Quetzalcóatl. Nahual Nahual o nagual, incluso nawal, (en náhuatl: nahualli, ‘oculto, escondido, disfraz’), dentro de las creencias mesoamericanas, es una especie de brujo o ser sobrenatural que tiene la capacidad de tomar forma animal. De acuerdo con algunas tradiciones, se dice que cada persona, al momento de nacer, tiene ya el espíritu de un animal, que se encarga de protegerlo y guiarlo. Estos espíritus usualmente se manifiestan sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que tomó a la persona como su protegida. Una mujer cuyo nahual fuese un cenzontle tendrá una voz privilegiada para el canto, pero no todos tienen un contacto tan leve: se cree que los brujos y chamanes del centro de Mesoamérica pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les da una serie de ventajas que ellos saben aprovechar, la visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote pasan a ser herramientas de estos videntes e incluso se afirma que algunos, más preparados, pueden adquirir incluso la forma de sus nahuales y utilizar esta habilidad de diversas formas, no todas ellas bienintencionadas, según la tradición popular. Huitzilopochtli Huitzilopochtli era considerado en la cultura mexicana como el dios del sol, era uno de los cuatro hijos de Tezcatlipoca. según la leyenda, Huitzilopochtli nació de Coatlicue u Omecíhuatl, la Madre Tierra, quien quedó embarazada por medio de una bola de plumas o algodón azulino que cayó del cielo mientras barría los templos de la sierra de Tollan. Sus 400 hermanos al notar el embarazo de su madre y a instancias de su hermana Coyolxauhqui, decidieron ejecutar al hijo al nacer para ocultar la supuesta deshonra, al ser Huitzilopochtli un hijo no natural de su padre, Mixcóatl u Ometecuhtli. Pero Huitzilopochtli nació y tomó a la mítica arma Xiuhcóatl (serpiente de fuego) entre sus manos, venció y mató fácilmente a Coyolxauhqui y los Centzonhuitznahua , dónde Coyolxauhqui quedó desmembrada al caer por las laderas de la montaña mitológica llamada Coatépec. Huitzilopochtli tomó la cabeza de su hermana y la arrojó al cielo, con lo que se convirtió en la Luna, siendo Huitzilopochtli el nuevo Sol. Coatlicue Coatlicue (en náhuatl: cōātlicuē, ‘la que tiene su falda de serpientes’) en la mitología mexica es la diosa de la fertilidad, patrona de la vida y de la muerte, guía del renacimiento, la madre gestante de Huitzilopochtli, y era venerada como la madre de los dioses, entre sus atributos era representada como una mujer usando una falda de serpientes. Tiene los pechos caídos, que simbolizan la fertilidad y un collar de manos y corazones humanos que fueron arrancados de las víctimas de sus sacrificios. Su esposo era Mixcoatl. Quetzalcoatl Quetzalcóatl, es una de las principales deidades de las civilizaciones prehispánicas, presente en casi toda la Mesoamérica del siglo XV, que tiene desde su origen, un sin fin de misterios: considerado por diferentes historias como un hombre, un mito o una leyenda. El origen de su nombre parte del náhuatl y significa “Quetzal”, ave de hermoso plumaje y “Coatl” que quiere decir serpiente, derivando en lo que comúnmente se conoce como la “Serpiente Emplumada”. Esta deidad fue una de las más populares en la tradición prehispánica, hace referencia a la unión de las aguas pluviales y las terrestres, lo cual, entre los pueblos agrícolas, era indispensable para su sobrevivencia, por lo que marcaba el origen de la vida misma. Cuenta la leyenda que cuando la creación del mundo había terminado, los dioses y humanos vivían en armonía, todos eran felices, a excepción del dios Quetzalcóatl que veía con enojo como los humanos eran subyugados por los demás dioses. Por lo que decidió adoptar la condición humana para compartirles el conocimiento y el arte que poseían las deidades. Al llegar al mundo de los humanos vagó por muchas tierras hasta llegar a Tollan, lugar que se dice, actualmente está en México dentro del Estado de Hidalgo. A su arribo se estaba ofreciendo un sacrificio en honor de su hermano Tezcatlipoca, y enfurecido por esta barbaridad, detuvo la ejecución. El sacerdote que realizaba el sacrificio, gritó furioso, mientras el cielo se tornaba gris con nubes que anunciaban una gran tormenta, rayos y truenos. Quetzalcóalt los calmó y les dijo que mientras él estuviera en Tollan la ciudad florecería como ninguna. Acto seguido alzó las manos al cielo y los vientos empezaron a soplar, despejando las nubes. Desde ese entonces, los hombres quisieron rendirle culto como a una deidad. Rechazó cualquier clase de lujo y los invitó a vivir con humildad y a aprender con la pureza del alma. Criaturas de la mitología maya Los Balames: Tenebrosos guardianes de los cuatro puntos cardinales Los Balames son los guardianes mayas de los cuatro puntos cardinales en la Tierra. Ancianos altos y tenebrosos, de largas y blancas barbas, sus rostros poseen una expresión intimidante. Aunque carecen de alas, vuelan a sorprendente velocidad; su vestimenta consiste de una larga túnica flotante, sandalias y sombrero. Son grandes fumadores y se dice que las estrellas fugaces que vemos surcar en el espacio, son en realidad los cabos de sus cigarros que arrojan desde el cielo. Se cree que los Balames son buenos y malos a la vez, ya que cuidan de las milpas de aquellos que les hacen ofrendas, aunque descuartizan a quienes los ignoran o se burlan de sus poderes. Se conoce que se alimentan de niños, de cuyas almas continúan viviendo. Como guardianes de los cuatro puntos cardinales, protegen a los pueblos de huracanes y enfermedades pestilentes. Se citan unos a otros por medio de pitazos agudísimos que el oído del hombre no podría tolerar: cuando se han reunido, luchan contra las fuerzas malignas que tratan de asaltar a la población. Las señales de estas luchas se observan a la mañana siguiente en los árboles destrozados y en las profundas grietas abiertas en la tierra. Culcalkin, el sacerdote sin cabeza El 10 de noviembre de 1896, tres esclavos mayas se fugaron de una hacienda cercana al pueblo de Ticul, hartos de ser golpeados y humillados por sus amos en tiempos de una deplorable servidumbre humana. Eran hombres enfermos y hambrientos, y ansiaban encontrar un lugar donde pasar la noche y tomar algún alimento para después continuar rumbo a la ciudad de Mérida. Alrededor de las 11 P.M., una inesperada visión en medio del camino les heló la sangre en las venas: de pie, ante ellos, estaba un silencioso hombre descabezado, vestido con un capote negro. Una vez pasado el susto, los valientes viajeros procedieron a enfrentársele, blandiendo sus machetes, mas de pronto el fantasma desapareció en lo obscuro de la noche, en medio de un repentino ventarrón que sacudió los árboles. Todavía impresionados, los tres hombres celebraron una breve ceremonia en la que sacrificaron un pajarillo; y rezando oraciones en maya y en español, dieron gracias a los dioses por haber salvado su vida. Además de estar decapitado, el Culcalkin tiene los ojos en el pecho y camina con paso de ganso extendiendo los brazos al andar. Habita en vestigios de sepulturas y en antiguos conventos arruinados. Che Uinic: El abominable hombre de los bosques “El hombre de los bosques” es una criatura altísima y su enorme cuerpo luce sólido y musculoso, pero la verdad es que carece de huesos y coyunturas. Por este motivo, el gigante no puede tenderse en el suelo para dormir, ya que nunca podría incorporarse, o lo haría con grandísima dificultad. Duerme, pues, de pie o recostado en el tronco de los árboles. Sus pies están invertidos, es decir, con los talones por delante y los dedos por detrás. Su voz es como el ruido del trueno. Camina con mucho esfuerzo apoyándose en un inmenso bastón que es en realidad el tronco de un árbol. Su platillo favorito son los viajeros extraviados, a quienes tiende trampas en la selva. Para escapar de sus garras, existe un ardid infalible que recomiendan los sabios mayas: el viajero deberá cortar una rama verde de un árbol, y agitándola, iniciará una danza un tanto ridícula que hará reír a carcajadas al gigante, quien finalmente rodará por el suelo. Ya caído, por la falta de coyunturas y de huesos no podrá levantarse, momento que aprovechará el viajero para escapar con toda tranquilidad. Dtundtuncan: Un extraño pájaro del mal. El Dtundtuncan sólo tiene una pata y adolece de ojos, en cuyo lugar se advierten negras cuencas vacías. Es un pajarraco corpulento y de lustroso plumaje, que no sabe cantar y apenas puede emitir un horrible graznido como el cuervo. Durante centurias empolló sus huevos en las húmedas estancias de los edificios de Tulum o Chichén Itzá, pero cuando los expedicionarios comenzaron a frecuentarlos en el primer tercio del siglo XIX, abandonó las ruinas y se fue a vivir a lo más profundo del monte. Sólo se le ve, volando muy alto en el cielo, ciertas tardes, casi al anochecer, como esperando la hora del sueño de los niños, para envenenarlos soplándoles el viento helado de la muerte en la boca. Los viejos sabios mayas explican con poéticas palabras que Dtundtuncan significa “el que va por el cielo”, y que en realidad, este pájaro repulsivo es sólo una de las transmutaciones del demonio Kakasbal, cuyos poderes de transformación son ilimitados. También se le conoce como Kakaschuch, palabra que quiere decir “pájaro del mal”. El Kakasbal Es el más horrible de los seres fabulosos mayas: monstruo peludo, posee cuernos y grandes orejas, incontables brazos y pies y garras de cuervo. Su cuerpo está formado por órganos de diferentes animales que se odian entre sí; sus ojos relampaguean y su voz es un sordo sonido gutural. Una serpiente o un lagarto suelen constituir su cola. Al caminar, deja tras de sí un desolado rastro de árboles destrozados y animales muertos. Su funesta presencia la perciben todos los sentidos a la vez, por lo que es aconsejable alejarse cuanto antes de sus dominios, para no respirar el vaho de su aliento ponzoñoso. El Kakasbal es criatura de la noche y aborrece la luz del sol; en sus andanzas envenena las plantas, arruina las cosechas y provoca las pestes y las hambrunas. Es enemigo natural del hombre, cuya carne hace añicos con sus poderosos colmillos. A los niños pequeños los envenena para beberse su sangre. Posee también el poder de adoptar diversas formas, y puede transformarse lo mismo en un obscuro pájaro del mal, que en un diminuto insecto o en un hombre perfectamente desarrollado. En cierto momento pudiera ser, de alguna manera, todos los seres que amenazan la solitaria existencia del hombre maya. Ek Chapat: Sus siete cabezas, sus cien pies, y sus indescifrables acertijos El Ek Chapat solía habitar en lo más enmarañado de la selva, y acostumbraba devorar a todo aquel incauto que se atreviera a acercarse a su guarida. Por esto, los viejos caminantes de Yucatán procuraban mantenerse siempre alejados de los dominios de esta patética criatura de siete cabezas, cien pies y grandes poderes maléficos. El Ek Chapat (cuyo nombre se traduce como el “Señor Escolopendra”), aguardaba con admirable paciencia el paso de los caminantes por su guarida, y los acosaba con acertijos indescifrables que tenían que adivinar para poder continuar su camino. Si el caminante fallaba en resolverlos, era desollado y devorado vivo por las siete cabezas del monstruo. A través de los siglos nadie nunca logró adivinar los acertijos del Ek Chapat, por lo que los antiguos caminos mayas (sac-bé), que todavía existen, se llenaron de huesos y calaveras de sus infinitas víctimas. Un memorable día cierto afortunado viajero, seguramente auxiliado por un dios propicio, pudo descifrar finalmente aquellos embrollados enigmas, ganándose de este modo el derecho de compartir los poderes inmensos del Ek Chapat. Los burlescos fantasmas dométicos Entre los fantasmas chocarreros de los mayas se encuentran el Bokol H´otoch, el cual asume la figura de un zorro para producir ciertos ruidos debajo de la tierra por la noche, con el objeto de asustar a la gente. El Uay-cot es habitante de las paredes de las casas y suele jugarle bromas a los campesinos lanzándoles piedras y otras chucherías. A veces toma la forma de pájaro. Es conocido como “el brujo de las paredes”. El Yankopek es un fantasma cordial, morador perpetuo de los cántaros. El Xbolonthoroch es uno de los duendes más traviesos, siempre dispuesto a impedirles conciliar el sueño a los moradores de las casas. Los viejos cronistas del siglo XIX lo describían como un fantasma casero que no hace mal y es invisible, y que posee (como un eco) la propiedad de repetir durante la noche, los ruidos que se han hecho en el día. El H-Wayak´: Un quebrantahuesos. Observado desde alguna distancia, el H-wayak´ da la impresión de ser un hombre común, pero a medida que se nos va aproximando, se agiganta hasta alcanzar una estatura monumental. El H-Wayak´, como la mayoría de los gigantes mayas, es cruel y desalmado, y practica el rompimiento de huesos entre los seres humanos. Se sabe de una señora que al anochecer salió al patio de su casa para recoger la ropa lavada tendida sobre unas sogas. El H-Wayak´ llegó en el más absoluto silencio hasta la señora y, agarrándola son sus poderosas manos, la aporreó brutalmente hasta romperle las piernas. El H-Wayak´ es una criatura de terrible genio, y cuando no consigue atrapar a algún ser humano para romperle los huesos, se desquita arrancando los árboles de raíz, para luego despedazarlos con sus poderosas manos.
MENCIONES
@LordKing10 Aquí dejo mis anteriores temas: Conoce todas las criaturas de la mitología nordica Conoce algunas de las criaturas de la mitología egipcia Conoce el bestiario mitológico griego
Tengo el presentimiento de que mucha gente se va a copiar de tu trabajo (si no es una copia ya)
Te aseguró que mi tema no es un copia y pega He tardado 4 días en hacerlo y me he metido en 20 páginas para recopilar información. Por poco me revienta la cabeza Aunque si alguien copiara esto no me importaría ya que yo lo he hecho miles de veces . Eso si, agradecería que quien lo copie ponga al final de donde lo ha sacado y así no atribuirse méritos
Me alegro de que haya más gente como yo que se curre sus temas Yo nunca copio y pego. Tengo un par de cosillas interesantes, a lo mejor las publico
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Grupo > -Learn to Say- > Criaturas y algunos dioses de la mitología mexicana (mayas, aztecas, mexicas)

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